Un escrito sobre las implicaciones de la transmisión aérea del coronavirus

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241 científicos a nivel mundial se pronuncian al respecto, aunque no de manera directa

Los científicos en algunas veces hacen referencia a que las gotas de menos de cinco micras de diámetro como aerosoles. (En comparación, un glóbulo rojo tiene aproximadamente cinco micras de diámetro; un cabello humano tiene aproximadamente 50 micras de ancho.).

Como han expresado en su carta reciente 241 científicos de todo el mundo, desde el inicio de la pandemia, la OMS y otras organizaciones de salud pública se han centrado en la capacidad del virus para propagarse a través de gotas relativamente más grandes, que se expulsan cuando una persona sintomática tose o estornuda.

Estas gotas más grandes son pesadas, relativamente hablando, y caen rápidamente al suelo a una distancia de cuando mucho de uno a dos metros, o sobre una superficie que otros podrían tocar.

Esta es la razón por la que las agencias de salud pública han recomendado mantener una distancia de al menos seis pies de otros, el lavado frecuente de manos, y no tocarse el rostro para no llevar el virus de las manos que han tocado una superficie contaminada, a la boca, la nariz o los ojos.
Esta fue, durante meses la recomendación esencial: lavarse las manos con frecuencia, no tocarse la cara y guardar la requerida distancia física. La OMS se negaba a considerar que el virus se propagase por el aire, bajo la forma de aerosoles y, además, que las personas asintomáticas pudiesen representar una fuente clave de contagio.

Al mismo tiempo, solo se recomendaba el uso de mascarillas para las personas que ya estaban enfermas, para evitar que expulsaran esas gotas de mayor tamaño al toser y estornudar, y para las personas que los cuidaban.

Las demás personas solo debían mantenerse a la distancia requerida, porque esas gotas difícilmente llegarían a alcanzar la nariz, ojos y boca de terceras personas más allá de los dos metros, y no se infectarían a menos que tocasen una superficie contaminada y luego se tocaran la cara.

De hecho, para poder ser infectada, una persona debía encontrarse bastante cerca de la persona enferma que tosía o estornudaba, para que las gotas expulsadas alcanzaran sus ojos, nariz y boca. A la distancia adecuada, eso no ocurriría.

Pero algunos expertos han dicho durante meses que las personas infectadas, aun cuando no muestren síntomas, y aun cuando no tosan ni estornuden, expulsan aerosoles incluso cuando respiran, hablan, gritan o cantan. Los científicos saben ahora que las personas pueden propagar el virus incluso en ausencia de síntomas, sin toser ni estornudar, y los aerosoles podrían explicar ese fenómeno.

Esto implica que se reconoce que los infectados asintomáticos – aquellos que no llegan a mostrar síntomas – representan una fuente fundamental de contagio, y que la vía para que puedan contagiar a terceras personas es la expulsión de aerosoles.

Debido a que los aerosoles son más pequeños, contienen mucho menos virus que las gotas. Pero debido a que son más ligeros, pueden permanecer en el aire durante horas, especialmente en lugares cerrados y con ausencia de aire fresco, y presentar un riesgo de exposición a distancias bastante más allá de 2 metros de un individuo infectado.

A las velocidades típicas del aire interior, una gota de 5 μm viajará decenas de metros, mucho más que la escala de una habitación típica, mientras se asienta desde una altura de 1.5 m hasta el piso. A esto debe agregarse que, si no existe ventilación adecuada, el aire acondicionado puede recircular el aire conteniendo esos aerosoles, empeorando su potencial infeccioso.

En un espacio interior lleno de gente, sin ventilación adecuada, una sola persona infectada puede liberar, con el tiempo, suficiente virus aerosolizado para infectar a muchas personas, tal vez dando lugar a un evento superpropagador.

La transmisión en el aire parece ser la única explicación plausible para varios eventos de superpropagacion investigados que ocurrieron bajo tales condiciones, y otros donde se siguieron las precauciones recomendadas (lavado frecuente de manos y distancia física de dos metros).

Ello implica que el lavado de manos y el distanciamiento fisico son apropiados, pero resultan insuficientes para proporcionar protección contra las microgotas respiratorias portadoras de virus liberadas en el aire por personas infectadas.

En síntesis, implicaría:

1. Que las personas infectadas asintomáticas, que según estudios pueden representar hasta un 50% de las personas infectadas, con toda probabilidad representan una fuente fundamental de contagio, a través de la emisión de aerosoles. En distintas instancias, el contagio de varias personas se rastreó hasta infectados asintomáticos.

2. Que si se permanece suficiente tiempo en un lugar congregado sin suficiente ventilación (cines, teatros, restaurantes, bares, centros nocturnos, bancos, oficinas, empresas, autobuses, fiestas, reuniones familiares) dichos aerosoles pueden permanecer flotando en el aire y alcanzar distancias de varios metros, más aún si existe aire acondicionado recirculando el aire, pudiendo producir un evento superpropagador, en que una sola persona infectada puede contagiar a muchas.

3. Que el uso generalizado de mascarillas, ya no solo es necesario para evitar que las personas enfermas puedan emitir gotas al toser y estornudar que contagien a otros, sino para evitar al máximo posible la inhalación de aerosoles emitidos por infectados sintomáticos o asintomáticos, lo cual se haría extensivo al uso lentes o protectores faciales; es decir, sería un mecanismo esencial para protegerse y proteger a otros. Recuérdese que Una persona contagiada al retornar a su hogar puede contagiar a su familia, lo cual es especialmente grave para los miembros vulnerables de la misma.

4. Es preciso evitar el hacinamiento, particularmente en el transporte público, los lugares públicos e instalaciones.

5. Se debe proporcionar ventilación suficiente y efectiva (suministre aire limpio al aire libre, minimizando el aire recirculante por aires acondicionados) particularmente en edificios públicos, restaurantes, cines, entornos de trabajo, escuelas, y otros sitios públicos. Se debe complementar la ventilación general con controles de infección en el aire, como escape local, filtración de aire de alta eficiencia y luces ultravioletas germicidas.