Análisis: La cultura del Islam (I)

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En 1979 durante la presidencia de Jimmy Carter, Irán se convirtió en la República Islámica de Irán, una teocracia controlada por los ayatolas como líderes espirituales de la rama shiita. Dada la situación política actual, es necesario hacer un recorrido a vuelo de pájaro sobre la cultura del Islam.

Los árabes constituyen el más importante de los pueblos semitas. Originarios de la península arábiga, fundaron en el mediodía de la misma los legendarios reinos sabeos, que alcanzaron su máximo esplendor en el siglo V antes de C., dominando todo el suroeste de Arabia.

La Biblia habla de la visita que hizo a Salomón la reina de Saba, atraída por la fama de éste. Los sabeos se dedicaban al comercio de incienso, perfumes, oro y piedras preciosas. Los propios árabes –los nativos y los naturalizados- admiten ser de estirpe semita, aunque parecen ser el resultado de una mezcla en la que intervino la raza negra.

Los árabes nativos afirman, ellos mismos, que descienden de Katán, hijo de Heber y nieto de Sem. Son los árabes más antiguos.

Los árabes naturalizados aseguran, ellos mismos, que proceden de Ismael, hijo de Agar y Abraham.

Antes de Mahoma, los árabes se dividían en una multitud de tribus que estaban siempre en guerra. Eran nómadas y sedentarios, según las condiciones de la región en que vivían. Practicaban el comercio empleando caravanas, utilizando para ello el camello, al que llamaban “el barco del desierto”.

Desde la Meca en el Yemen, partía una ruta de caravanas que finalizaba en Gaza, puerta de Palestina, Egipto y el Mediterráneo. Era una ruta comercial importante ya que el mundo mediterráneo recibía por ella especies, perfumes, piedras preciosas y paños procedentes de la India.

La influencia del medio geográfico imprime en el árabe ciertas cualidades y defectos que le son peculiares en su tipo representativo de beduino o nómada. Antes de Mahoma, los árabes eran te temperamento violento y apasionado; sus costumbres eran a la vez groseras y delicadas, crueles y generosas. Practicaban el homicidio voluntario de las jóvenes a las que enterraban vivas. Se entregaban con pasión al juego y al libertinaje. Estos defectos unían el valor, la protección al necesitado, el respeto a los ancianos y la hospitalidad.

La familia árabe era generalmente numerosa. Se admitía la pluralidad de esposas y el padre de familia gozaba de gran autoridad. La tribu se componía de varias familias y era gobernada por un Emir, cuyas funciones eran casi nulas en tiempos de paz, pero en la guerra se ponía al frente de su tribu para guiarla contra el enemigo. Cuando se unían varias tribus, se formaba una especie de nación.

Antes de Mahoma, los árabes no tienen historia y los escasos datos acumulados sobre ellos, se deben a historiadores extranjeros.

Por ejemplo:

  • Ramsés II (1290-1224) mandó construir una inmensa muralla para detener las invasiones de los árabes.
  • Alejandro Magno (336-323) se propuso someterlos, pero le sobrevino la muerte antes de realizar el intento.
  • Los romanos se apoderaron de una parte de la Arabia Pétrea, pero no penetraron en el interior de la Península.
  • En el siglo v de nuestra era, los etíopes atacaron la ciudad de la Meca, pero fueron rechazados por los guardianes del templo de la Kaaba.

Fuentes:
– Universidad de Oxford: El Legado del Islam.
– H.R. Gibb: El Mahometismo.